Dicen que es igual de probable que te caiga un rayo a que te toque la lotería, fijaos como es la vida, también es probable que te mojes cuando llueve aun llevando paraguas, es inevitable, como es igual de probable que cuando alguien descorche esta navidad una botella de cava, el coche te golpee, por eso es mejor quitar los tapones botellas vino para no golpear al cuñado, a la suegra que no deja de mirarte. Las probabilidades existen, como las casualidades. ¿No es casualidad que se te estropee el coche justo cuando más lo necesitas? ¿O que te inviten a cenar cuando ya tenias planes? ¿No es casualidad que vayas por la calle y te encuentre justo a quien no quieres ver? ¿O es una cuestión de probabilidades?

Las probabilidades de que te pase algo bueno este año son muchas, las mismas de que te pase algo malo, es igual de probable que encuentres un trabajo o el amor, que no encontrarlo, hay las mismas probabilidades de que hoy sea un día bueno o malo, son las mismas, los únicos que podemos cambiar las probabilidades somos nosotros.

Hay cosas en las que no podemos intervenir, como en el tema del rayo o de la lotería, pero podemos evitar que las probabilidades e cumplan, como la de los tapones, con el sencillo gesto de sujetar el tapón no habrá chichón, con intentar salir cuando menos llueve bastaría para no mojarnos… lo que os quiero decir con todo esto es que todo es variable, todo puede cambiar si nos lo proponemos, todos podemos evitar que ocurran unas cosas y si que sucedan otras, está en nuestra mano que las probabilidades siempre vayan a nuestro favor, está en nuestra mano cambiar las cosas, lo podemos conseguir.

Estamos a puertas de la Navidad, un tiempo precioso en el que podemos ayudar a muchos, un tiempo en el que podemos sacar provecho de las probabilidades y podemos intentar cambiar el ritmo y la dirección de las cosas que no nos gustan o no nos convencen, una época para hacer lo que queremos sin contar con las consecuencias. Para ser felices, para poder decir que hemos hecho lo que queríamos, para poder decir que todo son probabilidades, lo mejor es no dejar nada al destino y ser dueños de nuestra vida, nosotros dirigimos la dirección del corcho, nosotros decidimos si golpear a alguien o no.