Los refranes son esas frases populares que venimos escuchando desde niños de boca de nuestros abuelos, padres, tíos o cualquier adulto, incluso las repiten tanto, que los mismos niños terminan aprendiendo unas cuantas y a medida que van creciendo siguen ese proceso de adopción para luego repetirlas por doquier.

Por supuesto, de adultos las decimos a nuestros hijos, o cualquier infante, joven o a otras personas contemporáneas y mayores que nosotros. Son términos en los cuales todos logramos entendernos, porque son tan sencillos que con una simple explicación es suficiente para comprender el significado de cada uno. Inclusos algunos ni siquiera requieren definición pues resulta muy obvio darse cuenta a qué se refieren.

Tal vez se les da muy poca relevancia, ya que suenan tan informales que a simple vista no pareciera que dijeran algo serio, incluso hay dichos graciosos, lo que definitivamente les resta aún más la formalidad. No obstante, es cuestión de detallarlos para extraer grandes enseñanzas de ellos.

Analicemos algunos para ejemplificar lo expuesto hasta ahora:

“Fui nuera y nunca tuve buena suegra; fui suegra y nunca tuve buena nuera”, parece un trabalenguas un tanto jocoso, además que fácilmente se puede asociar a la vida real, en donde es muy común que una se queje de la otra. Este refrán nos quiere incitar a tener empatía por los demás. Es fácil criticar, pero si en algún momento llegamos a estar en la posición del otro probablemente seamos iguales o peores.

“Quien canta sus males espanta”, se imaginan a una persona atravesando un mal momento y en medio de su tragedia se ponga a cantar? Es como tragicómico, pero ciertamente dicen que cantar es una efectiva medicina para el alma. Tampoco es que en pleno desastre nos dé por cantar, una vez cese la criticidad es una forma muy agradable de liberar estrés y poco a poco se va apreciando como los males se mitigan.

“Bien sabe el asno en que casa rebuzna”, el utilizar la comparación con un asno resulta gracioso, y en esa frase vemos representadas a varias personas, especialmente a los niños que, por ejemplo, con los abuelos actúan de una forma muy distinta que con sus padres. Esto significa que somos seres que nos adaptamos según nos convenga, entre tanto incurrimos en la manipulación y en el aprovechamiento de otros individuos.

Así vemos como estas simples frases, pueden enseñarnos múltiples cosas.