Me encanta salir de compras, lamentablemente por razones de trabajo no puedo hacerlo todo lo que quisiera pero no me importa porque disfruto mucho con mi trabajo, mi puesto de trabajo es de dependiente en una tienda de moda en un gran centro comercial de la ciudad. No es que sea el trabajo de mi vida, pero dejé los estudios antes de tiempo y todavía no he podido retomarlos. La cuestión es que en el trabajo veo prácticamente de todo. Se puede aprender mucho trabajando de cara al público, sobre todo en lo referente a las personas, se aprende a identificar a las personas, a las que son agradables, a las que aparentan una cosa y luego son otras, a las que son de poco fiar y a las que se puede engañar fácilmente.

Cuando estoy en caja cobrando a los clientes me fijo mucho en las caras, en los gestos, en las maneras de moverse. Se puede diferenciar perfectamente a las personas con un simple hecho. En el mostrador tengo un display metacrilato con folletos explicativos de las ventajas que tiene usar la tarjeta de nuestra tienda, este display está colocado justo en la zona más accesible para que todo el mundo pueda coger un folleto, hay personas que cogen uno, lo miran y lo vuelven a dejar en su sitio, otras lo cogen ven que no les interesa y lo dejan de mala manera, no se preocupan por volver a colocarlos, otros van con niños, estos sacan todos los papeles y allí se quedan no son capaces de colocar lo que sus hijos han descolocado, hay personas que ni siquiera los tocan y otros que los golpean con las bolsas y las prendas y los dejan caer, algunos de estos ni siquiera se molestan en volver a colocarlos y otros te piden perdón amablemente y se desviven por dejarlo tal y como estaban.

He llegado a la conclusión de que nos dividimos en tres grupos, los despreocupados, los pasotas y los gentiles. De todo tenemos que estar en la vida, sería una agonía si todos fuéramos iguales y hay es en donde está el atractivo de la raza humana, en la diversidad. Ahora bien, el ser distintos no tiene nada que ver con ser un mal educado o un soberbio que no ve por encima de su nariz, muchas personas se creen mejor que otras y nunca he sabido porque.