Nada mejor que saber que los productos que utilizamos son de buena calidad, tener la certeza de que los que los artículos que compramos son de los mejores  y por ellos pagamos un precio más justo. Las empresas saben que para que los usuarios compremos sus productos deben de innovar, deben de ofrecernos cosas nueva, deben d ponernos la miel en los labios y así es como seguimos comprando.

Un ejemplo claro. La funcionalidad de las cosas siempre está sujeta a mejoras, si un producto es bueno pero con un pequeño ajuste va a ser mejor, pues blanco y en botella, todos optaremos por el mejor producto.
Hay productos que mejoran notablemente con una inversión muy pequeña. Os hablo de las pizarra blancas, cuando se inventó la pizarra para escribir con un rotulador se le dieron muchos usos, se hicieron de muchas maneras posibles, con accesorios, se magnetizaron, se hicieron más grandes, más pequeñas, con un lado reversible para usar tizas… y finalmente se invento la pizarra con ruedas.

En lugares en los que no hay muchas de estas, es muy práctico poder transportarla con comodidad, una pizarra grande es complicada de manejar no por su peso pero si por su envergadura, de esta manera la opción de l ruedas es una de las mejores ideas que se han podido tener. Solo con un leve empujoncito conseguimos sacar una pizarra de un aula para meterla en otra, comodidad y seguridad garantizadas, por su estabilidad, por que conseguimos movimientos fluidos, sin atascos, sin necesidad de esfuerzos innecesarios, todo comodidad, sobre todo cuando son los niños los que trasladan la pizarra de un lugar a otro.

Esto es lo que nos caracteriza a los humanos, nuestro afán de mejorar, nuestra necesidad por hacer grandes cosas, nuestro empeño por sacar el mejor provecho de todo.
Nos esforzamos por ser más competitivos, porque nada ni nadie se interponga en nuestro camino, nos esforzamos por conseguir que todo funcione con las mejores innovaciones y así es como mejoramos los productos que de por si ya son buenos, conseguimos que todo se amas fácil, más cómodo y más económico, conseguimos un mundo mejor.
A veces en los pequeños detalles están las mejores cosas, conseguir transportar una pizarra blanca de grandes dimensiones sin esfuerzos y sin preocuparnos por hacernos daño, es una de las ventajas que tenemos solo por el mero hecho de ser humanos.